La Numerología, es el estudio del valor cualitativo del número aplicado al ser humano y a su entorno. Se utilizan las letras del alfabeto convertidas a números a través de una sencilla tabla para asignar un valor numérico a los nombres. También utiliza los valores de la fecha de nacimiento.
La Numerología básicamente nos dice, cómo somos, con que venimos a este mundo y cómo será el camino donde nos encontraremos más a gusto. Tiene por un lado una vertiente psicológica y otra mántica o predictiva.
La vertiente psicológica nos habla de nuestro interior, y es una herramienta muy útil, para conceptualizar nuestro yo, ya que favorece el conocimiento interior, o como rezaba la entrada del templo "Conócete a ti mismo".
Nos permite poner sobre el papel y de una forma separada nuestro interior, para que analizando las partes una a una tengamos una imagen racional de nuestro yo más abstracto, nuestra mente.
Es una herramienta de conocimiento interior más, que se pone a nuestro alcance. Con gran agudeza y claridad en algunos casos, por ejemplo el Número de Equilibrio, que nos dice cual será nuestra reacción para recuperar el equilibrio en caso de haberlo perdido.
O cómo algo que requiere de interpretación en función de nuestra, educación, medio ambiente cotidiano o nivel económico, como es nuestro Número de Personalidad Global, que nos habla de cómo nos desenvolveremos en este mundo, aunando nuestro interior y la relación con nuestro entorno.
En la vertiente predictiva encontramos una serie de números que nos hablan de forma muy precisa de que etapas marcarán nuestra vida. A que edad se darán los principales cambios y cómo será nuestro desenvolvimiento a través de estas etapas.
Parece ser que la Numerología, ya era usada en Mesopotamia. Se asignaban valores numéricos a las letras del alfabeto, y se calculaban los valores de los nombres, lo cual concuerda con la reverencia que existía en Mesopotamia hacia los números, ya que pensaban que todos los dioses tenían números.
En la Biblia, la equivalencia numérica no es accidental, ya que el mundo fue creado por Dios a través de la palabra, donde cada letra representa una fuerza creativa. De esta forma la equivalencia numérica entre dos palabras revela una conexión interna entre los potenciales creativos de cada una.